Page 53 - Rincones de Oviedo
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Salsipuedes
Calle estrecha de piedra cansada,
tu nombre fue reto y advertencia,
laberinto empinado donde el eco
aprendía a perderse en la penumbra.
Salsipuedes te llamaban,
como si las casas susurraran
a cada viajero incauto:
“entra, pero no hallarás salida”.
Y sin embargo,
en tus escalones late aún la memoria
del médico valiente que se ofreció a la muerte,
curando con manos febriles
hasta que la fiebre lo venció.
Hoy te llamas Ildefonso Martínez,
pero bajo el yeso desconchado,
en las grietas de tus muros que tiemblan,
todavía resuena tu viejo apodo,
calle de huida imposible,
Calle de Salsipuedes,
que atrapas la historia entre sombras
y nunca la dejas marchar.

