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Como llegar


             El monumento a Alejandro Casona, está  ubicado en la calle Alejandro Casona.
             La escultura, hecha en bronce, es obra de Amado González Hevia "Favila", y está datada en
             1997. Se trata de un busto, firmado por el autor, con el que se trata de recordar al dramaturgo
             de Cangas de Narcea, Alejandro Rodríguez Álvarez, conocido como Alejandro Casona. En ella
             se puede contemplar al literato en actitud pensativa con la mano izquierda apoyada en la
             barbilla
             Alejandro Casona nació en Besullo, una aldea montañesca asturiana, nieto de un herrero,
             hijo de Faustina Álvarez García y Gabino Rodríguez Álvarez, ambos maestros. Su único
             juguete en la infancia fue un castaño (la "Castañalona"). Los traslados constantes de sus
             padres le llevaron a Villaviciosa y Gijón, donde descubrió el mar y empezó el bachillerato. Su
             adolescencia y mocedad transcurrieron en Palencia y Murcia.
             En 1922 entró en la Escuela de Estudios Superiores de Magisterio de Madrid, y cuatro años
             después obtuvo el título de Inspector de Primera Enseñanza. En octubre de ese año, se casó
             en San Sebastián con Rosalía Martín Bravo, compañera de estudios en Madrid.

             1937-1962
             Exiliado en un principio en México, tras un éxodo por Costa Rica, Venezuela, Perú, Colombia
             y Cuba, se estableció finalmente en Buenos Aires, Argentina, en 1939. Fuera de España
             estrenó el cuerpo central de su obra, en el que Casona desarrolló en profundidad su estilo
             teatral, movido siempre por lo que en palabras de Genoveva Dieterich podría definirse como
             «... el conflicto entre la realidad y la fantasía, la evasión a un mundo poético mejor, la
             búsqueda de la felicidad, la fuerza redentora del amor, la realidad del sueño...»

             1962-1965
             Regresó a España en 1962, donde estrenó con éxito de público y gran alboroto crítico lo
             mejor de su producción. Aceptado y en cierto modo utilizado por la política aperturista del
             último franquismo, Casona fue, sin embargo, rechazado por la crítica más joven que lo tildó
             de trasnochado y conservador. Uno de sus grandes verdugos fue la revista Primer Acto; entre
             las demoledoras críticas, quizá las más reflexivas fueron las de su director José Monleón,
             recogidas y revisadas años después en Treinta años de teatro de la derecha (1971)
             Discutido por unos y consagrado por otros, Casona puso en escena su última obra, un retrato
             de Francisco de Quevedo, titulada El caballero de las espuelas de oro en 1964, con una
             excelente interpretación de José María Rodero. Murió el 17 de septiembre de 1965 en
             Madrid.
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